miércoles, 9 de noviembre de 2016

Volvamos un paso atrás

Me da pena que a día de hoy, que se cumplen 27 años de haber conseguido derribar un muro, la raza humana haya decidido construir uno nuevo, aún más fuerte. Más intolerante, más despreciable. Me parece mentira que todavía no nos demos cuenta de cuánto han sufrido y aún sufren nuestros antepasados. Los campos de concentración, el Holocausto, la colonización de América, la guerra de Irak, los atentados por ETA, las víctimas del narcotráfico, los repudiados en su país,  los inmigrantes...
Podemos seguir contando, hay miles batallas libradas más. Pero hablando por los Españoles, hemos demostrado en 2 ocasiones que nos gusta que nos siga gobernando la derecha, apoyamos al fascismo y a las ideas utópicas de un señor que no sabe más que empobrecernos y ahora vemos que la potencia mundial, el país ídolo de muchas personas se han vuelto "españoles". Borregos tras un periodo de paz, ¿que nos espera? ¿Donde esta el futuro?
El analfabetismo es un índice que todavía podemos superar y vamos a dejarnos engañar.

martes, 7 de junio de 2016

Madurar es el recuerdo mas sensato que debemos eliminar

Sabes, no resulta fácil empezar una nota como esta, tal vez porque tengo un nudo en las entrañas cuando recuerdo cada una de las hostias que me he dado por tu culpa en cierto modo. Dejé que las cosas fueran como no debían, dejé también que eligieses por mi mil y una cosas. Me dejé llevar y por eso la cagué tan bruscamente que al fin y al cabo nada pudo terminar bien.
Cada vez que intento borrar los recuerdos que tengo contigo se me viene el mundo encima y cuando me analizo e intento comprender por qué, me doy cuenta que es por TODO lo que no te dije. Todo lo que me callé y todos los errores que conllevó mantener una relación toxica.
Me parece que madurar es soltar todo lo que se te queda dentro después de un roto, pero como reza el dicho " existe un roto para un descosido", y yo debo ser la rota, porque excluiste de mi vida lo más importante de ella, mi familia, mis amigos y sobre todas las cosas mis aficiones, mis ganas de salir al sol, las sonrisas despejadas después de mojarme en la lluvia de Enero. Conseguiste tapar un vacío con regalos que solo camuflaban el dolor, me compraste. Es irónico que después todas las mentiras que me tragué, aun a sabiendas de que eran eso, mentiras, y era capaz de darme cuenta te pude perdonar una y mil veces. Y no eran mentiras y ya está, eran mentiras con pruebas. Lo que significa que la más tonta del cuento era yo. Pero ni siquiera tengo intención de que veas nada, no me importa. Me estoy quedando agustísimo, estoy "abriendo el cajón de mierda" y no me esta afectando en medida alguna.

Tal vez sea tarde, tu encontraste la felicidad en otra mujer, yo soy feliz siendo libre, y tengo la inmensa libertad de elegir a alguien porque yo quiero elegirlo. No me condiciona, no me obliga, no me ata. Sigo siendo libre y por esa libertad que nunca debería haber soltado soy hoy quien soy. Con mis refugios internos, mis paridas, y sin lágrimas. Nací sin saber llorar y me queda la infinita satisfacción de que tú no lograste que soltara una lágrima de dolor, sino de rencor y de coraje.

martes, 16 de febrero de 2016

Las cosas que no pude responder

Entonces se sentó,  observó con cautela la alineación de las estrellas y destronado, se levantó de la colina y caminó sin rumbo, esperando llegar a algún lugar donde sin pasado y sin futuro nadie le juzgase. Se sintió halagado por la alquimia, y persiguiendo las estrellas caminó tras aquella que se movía deprisa, como si el cielo estuviese iluminado por esa llamarada, y cuando paró, cayó frente a sus pies ese METEORITO que quedó casi reducido a cenizas, convertido en una pequeña piedra que tomó del extremo para convertir en su amuleto. Decidió pasar la noche en una habitación de un motel de mala muerte, y ahí fue donde decidió tomar su primera nota, así que cogió un POST-IT y escribió una frase de Bukowski "Me gustan las personas desesperadas,con mentes rotas y destinos rotos. Están llenas de sorpresas y explosiones. Me encuentro bien entre tantos marginados porque soy uno de ellos". Así dejó un signo de identidad con el fin de que alguien lo encontrase, tal vez nadie lo haría pero lo guardó bajo el pie de la lámpara de noche. Al día siguiente, marchó y una parte de sí, quedó en esa habitación.

Nayat escapó de aquella prisión, viajó unas cuantas millas en barco y sin saber que hacer, acabó en la misma habitación en que él pasó aquella noche hacía mas de 30 días. Tomó un baño, por primera vez se relajó, no sintió miedo. Tras este momento, decidió irse a dormir, desnuda, le agradaba sentir el frío que entraba por la ventana aun a sabiendas de que era invierno y la lluvia azotaba con furia en la ventana. Y caminó, desde el baño hacia la cama, con los ojos entreabiertos, hinchados por el cansancio y el sueño. Entonces tropezó, hizo caer sus GAFAS que cayeron de canto sobre el suelo y la lámpara las aplastó ROMPIENDOLAS. Asustada, se agachó a recoger el estropicio y justo cuando se levantó con las gafas en una mano y la lámpara en la otra, Nayat vió la nota que había dejado. Y la leyó, una y mil veces, intentando comprender como alguien podía sentirse identificado con la única lectura que ella había tenido durante veinte años. No había leído ningún libro que no fuese aquel que guardaba con recelo, por tal de que nadie lo encontrase, y escondía bajo la baldosa rota que había colocado bajo la cama.
Lo utilizaba solo cuando estaba completamente segura de que nadie podia verla, no veía otro modo de escapar de la realidad absurda en la que vivía. Tenía una necesidad imperiosa de hacer volar a su mente, de marcharse, y su unica forma de escapar era la lectura. No tenía lujos, no podía salir de allí, no tenía ninguna vida social, no podía expresar su ansiedad, su capacidad, se sintió durante años como un colibrí al que se le habian mojado las alas, incapaz de escapar, de emprender el vuelo.
Nayat tomó la nota, junto a sus gafas rotas y las guardó en su caja, era de color rojo, y la abrió cautelosa, encima de la cama, con el fin de no abollar ninguna de sus esquinas, protegiendo el terciopelo que la cubría. Sacó su libro de Bukowski, abrió la página 49 y pegó el post-it. Después lo cerró, y colocó sus gafas rotas sobre el libro. Así al día siguiente abandonó la habitación sintiendo que no estaba sola.

Me hallé sentado en una parada de trenes, no sabía donde ir, no encontré ningun motivo por el cual seguir mi viaje despues de cuarenta días de no tener norte. Busqué en los ojos de la gente mi rosa de los vientos, y por más que miré nadie tenia lo que esperaba encontrar. Estaba a punto de levantarme, ese banco me había proporcionado miles de horas interminables, intentando buscar eso que esperaba en los ojos de la gente. Además me había hecho comprender que ser un desheredado no significaba ser infeliz. Así bajé la mirada, exhausto, decidido a irme, sin rumbo, pero a irme y se acercó, me tomó la mano, me vió despojado de toda emoción, de toda sensación que el calor humano te pudiera hacer tener, y aún así insistió. Me llevó hasta un bar, y nos sentamos frente a la ventana, no miré, no quise ver sus ojos. Me negaba a esperar que fuera mi rosa de los vientos, me limité a observar sus manos.
Eran bastas, llenas de callos, arrugadas, con las uñas un poco descamadas y llenas de manchas. Le asomaban raídos los puños de la camisa en color amarillento, que del desgaste había adquirido el blanco originario. Se llamaba Dorian. Y cuando el camarero nos sirvió un par de cafés, me decidí a mirarle los ojos. No, no llevaba mi norte, pero me enseñó miles de nuevos valores, y así le escuché durante horas.

Nayat se dirigió a la estación esperando encontrar un tren para seguir viajando, lejos de aquel lugar que tanto la había condenado, pero nadie le vendía un billete por la miseria que llevaba encima. Se sentó unas horas mientras esperaba encontrar a alguien que le diera su billete a cambio de su poco dinero. Nadie la ayudó, y no se daba por vencida, y decidió ir al bar de la estación, no se le puede negar a alguien el agua, tal vez la comida, pero no el agua.
Se dirigió a la barra, avergonzada, muerta de miedo, y habló con el muchacho que servía. Educada, preguntó si podrian darle un vaso de agua, sentía sed y su esperanza se negaba a que hubiera alguien tan poco cortés de negarse. Esperó impaciente una respuesta, y el muchacho respondió con una negativa.

Dorian, observó la escena desde la silla que ocupaba frente a mí, no supe entender el silecio, no sabía que estaba viendo. Entonces llamó al camarero, y malhumorado le dijo, que sirviera a la muchacha lo que deseaba. Cuando se fué, Dorian se levantó y fue hacia la puerta, le ví hablando con alguien, pero no podía ver con claridad con quien hablaba, y al momento, llegó con ella. Mi ojo destartalado me había impedido verla,había algo en ella que sentí muy dentro, y cuando dijo su  nombre, me estalló por dentro algo que nunca antes había imaginado que experimentaría.
Sirvieron a Nayat un desayuno, y Dorian desapareció. Conversamos durante horas, y ella me mostró la nota en su libro. Suspiramos, y como un acto reflejo, miramos hacia arriba, y nos dimos cuenta de que estabamos bajo una BANDERA DE JAPÓN. Y en ese instante, Nayat preguntó ¿cual es tu nombre?

viernes, 29 de enero de 2016

«LO CARITATIVO QUE SOY»

Pues si, hoy me voy a dignar a dar un post decente. Si hay que hablar claro, pues se habla. Ya está. Y la realidad es que aquí, la posturita de indignados la sabemos hacer todos.
Que sí que mucho compartir fotos de niños en estado de desnutrición, y de gente que necesita ayuda, porque no tienen dinero. Que mucha bruja de la suerte y mucho duende de la fortuna, y exceso de fotos para luchar contra enfermedades y que así, todo el mundo vea "lo caritativo que soy".
Pues no señores, la realidad es que por compartir una foto, o 20 las cosas no cambian. Que en Sierra Leona, por poner un ejemplo, que podría decir Nepal, o cualquier parte del mundo hay niños en estado de desnutrición, sin una educación decente, y miles que viven en dictaduras y no, compartiendo una foto no les llega la justicia ni la comida que merecen. Porque no, en vez de darle a un botón, no encendemos ese botón en el corazón, si lo tenemos, y acogemos a esos niños que realmente lo necesitan, ahí si te das cuenta de que la ayuda llega. O por qué no hablar con una asociación REAL, en la cual te asegures de la procedencia y el destino de tu ayuda. Y lo mismo digo con la ridiculez de " el duende del dinero". Pero a ver, almas del señor, como cojones te va a dar dinero una foto. El dinero no cae del cielo, y el trabajo tampoco eso sí, esta jodido trabajar, y encontrarte un sueldo digno, pero en vez de estar en el facebook, te podrías preocupar de mantener a flote tu negocio, o enviarte unos currículums que total, no te supone tanto dedicar una hora al día a ver cosas que te interesen y a no ser un parásito que vive de sus padres para después vivir de sus hijos. Y esto son ejemplos, porque si nos ponemos a ver alternativas razonables a las millones de cosas que tiene la sociedad moderna, empezando por la televisión, que en vez de enseñarnos la realidad, nos vende un prototipo barato y con una calidad ínfima de información real. Y terminando por la poquísima implicación de la gente en cosas realmente justas. Dejando de lado las causas de muerte, asesinato y otros desastres que ocurren por los que realmente siento pena. Pero creo, en mayor medida, que nos implicamos en cosas que no son realmente tan importantes como debería ser, la educación de los hijos, a los cuales damos todo sin pensar en las consecuencias que tendrá el poco valor que le dan. O la sanidad, que vaya, esa es otra, que encima de que tus impuestos vayan a parar al sueldo de un trabajador que esta en la ventanilla de información y tenga trato con el público te hable con cara de mala leche y tenga un "bandejon de mierda", que irremediablemente es suyo. Le pertenezca, y ni siquiera te atienda con amabilidad y respeto, jode, a las 10 de la mañana JODE.
Y si, a mis críticos ojos, esta es la realidad que yo veo. Y que ¿qué creo? Muy fácil o cambiamos esto nosotros, o vamos a dejar que lo hagan por nosotros y pienso que no estamos en condiciones de dejar en manos de nadie lo que nos concierne de forma tan directa como son NUESTROS PRIVILEGIOS.