lunes, 7 de mayo de 2012

II

No sé si alguna vez, mis labios pronunciaron un te quiero. A veces pienso y dudo, si de algo sirven las palabras, pues me gustaría que vieses como mis ojos se iluminan cada vez que te veo cruzar el pasillo, que sintieses el temblor de mis manos con el roce de tus dedos, que comprendieses mis palabras cada vez que intento decirte lo que siento, pero que cuando me preguntas nuevamente por lo que he dicho, palidezco y no me atrevo a seguir hablando, que acariciases el dolor que atenaza mi pecho cada vez que te marchas y me dejas llorando…
No me queda alternativa, solo se me ocurre una cosa y no hay tiempo para pensármela dos veces, mis piernas hablan por si solas, se mueven y aceleran el ritmo y me conducen hasta la primera habitación y me aprisiono en ella. Las lágrimas trazan caminos por mis mejillas magulladas y doloridas, recorren poco a poco un rastro que las conduce hasta mis manos, temblorosas y desvalidas. Mi peso aumenta y no puedo sostenerme sobre mí misma, las rodillas me fallan, flaquean como lo débiles que son y termino por caer. De pronto mi respiración se acelera, mis pulmones se ahogan y mi garganta arde, arde intentando retener en ella un grito de angustia que lucha por surgir al exterior, un dolor intenso recorre mi cuerpo y me debilita, intento abarcar todo el aire que puedo, pero parece que nunca es suficiente y de pronto, todo cede, el tiempo se para, el dolor se apaga y en mi mente resuena esa canción que tantas veces he oído y que me recuerda a ti, la misma letra, una y otra vez. Zarandeo mi cuerpo de adelante hacia atrás como una niña asustadiza y tarareo la letra de la canción.
Quisiera solo tenerte por unos instantes, convertirme en esa niña valiente con la que sueño cada noche, ver tu sonrisa, la que deslumbra el mundo y por la que desvarío, sentir el tacto de tus manos rozando las mías, saborear tus labios y cantarte esa canción al oído…
¿Si no somos valientes, quien lo será por nosotros? La valentía depende de el valor de unos mismo, si quieres algo por lo que darías la vida ¿Por qué no sufrir por la derrota en ved de por un sueño? Pedí tantas veces el mismo deseo a las estrellas y fue el tiempo quien me demostró, que si no somos nosotros quien damos ese paso, nadie lo hará por nosotros. He sufrido tanto que ya no me importa sufrir una vez más, pero daría todo, incluso mi bien más preciado, por un segundo al lado suyo.





1 comentario:

  1. Si tuviera que decirte en este comentario algo sincero seguramente no habría escrito nada...porque me dejastes sin palabras!! Pero me pudo mi afán de querer recordarte que en verdad tu con tu lengua viperina podrías conseguir todo lo que te propusieras, incluso tener besando tus pies a esa persona que tanto anhelas, el secreto estar en ser siempre tú!!

    ResponderEliminar